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Pedro Sorela

Dimas Foz se vuelve a marchar

Dimas Foz se vuelve a marchar

pS.
Dimas Foz

Esta mañana salí a desayunar, pero no tanto en busca de cruasanes o respirar la calle, sino en busca de la columna de Dimas Foz, que quería leer en papel. Y no la encontré. Recorrí el periódico y no pude encontrarla, y pensé que era porque el diario venía en llamas y entre tanto humo, escándalo y alaridos se me había pasado. Volví a buscarla y no encontré más que todas esas banalidades y mala leche que se encuentra en los periódicos cuando se leen con detalle. Además no son días propicios a la reflexión o el ingenio, y eso que se necesitan más que nunca. Pero así es el periodismo, a veces se ausenta cuando más se le necesita, quién sabe por qué.

     De todas formas no es necesario seguir mucho a Dimas Foz para saber que se ausenta con frecuencia y eso mismo hace discutible que sea periodista. ¿No es la continuidad una condición del periodismo? ¿Sería imaginable un diario que cerrara a veces y no sólo en Viernes Santo y Año Nuevo? Que cerrara, no por fuga de la publicidad con otro amante, que es de lo que mueren los periódicos casi siempre, sino... sino... Lo cierto es que nunca se sabe por qué suspende Dimas Foz su columna y se marcha.

   Ni siquiera se sabe a qué. En un tiempo se iba a París, y allí hacía teatro, como he contado en otro sitio, pero nada está garantizado con Dimas, alguien difícil de prever desde que le conozco. Y le conozco desde hace ya tiempo. Tal vez, sospecho, lo único predecible de Dimas es que no va a ser predecible: lo detesta, o si se prefiere, teme con tanta fuerza alinearse, uniformarse, meterse a gritar entre los coros circulares de un estadio que lo suyo parece coraje más que cobardía. Y no tanto por un prurito romántico de ser original -ya no tiene edad para esa ingenuidad- sino más bien por un hambre, una sed de ver más. "En realidad", escribió una vez, "aceptamos la rutina para ver menos y poner un poco de niebla a modo de crema sobre nuestros ojos agotados desde muy pronto por lo nuevo. Muy poca gente, Picasso, Saint-Exupéry, Stendhal y algunos otros, han logrado mantener los ojos abiertos todo el tiempo".

   Bueno, a lo mejor Dimas es uno de esos. Hay quienes se han fijado en la vida el objetivo de ser campeón de tenis, notario, cantante de rock o tuitero con un millón de seguidores. Dimas Foz, se me ocurre, intenta tan sólo mantener los ojos abiertos, sin miedo a lo que ve.

   Ni siquiera cuando hacía teatro en París era previsible. La primera vez que lo vi, una de esas tardes de tormenta en que las sombras circulan a toda velocidad y le dan un aire trágico a la ciudad, él iba subido sobre dos zancos altísimos y vestido con una suerte de capa de obispo medieval poseído por alguna revelación mientras saltaba con portentosa agilidad por entre los coches del Boulevard Saint Germain y anunciaba el final del mundo:

"¡Arrepentíos! ¡El fin del mundo se acerca! ¡La llegada de los arquitectos y los publicistas!..."

    Lo cierto es que nunca he conseguido olvidar esa imagen, y eso que fue hace mucho. Eran los tiempos en que Dimas se libraba al teatro de calle, el más puro: un personaje bajo nubes de tormenta y frente a un público que se choca con él como una imagen de la vida, una sorpresa de la ciudad. Después, con personajes cada vez más complejos y también su escritura en los periódicos, Dimas evolucionó y desarrolló la teoría de la máscara como un instrumento necesario para hacer aflorar la realidad. "Que se esconde tras otra máscara", suele decir: "Nada es lo que parece".

   Tal vez. Claro que por lo demás esa idea sí parece en cambio hecha de encargo para un personaje, ya sea de teatro, ya de novela. Si nada es lo que parece, tampoco lo es un personaje... o la mismísima novela de la que forma parte. Además en esta ocasión la novela se llama El sol como disfraz. En ella Dimas Foz va y viene, y se vuelve a marchar, pero no es eso lo que me intriga sino un enigma irresoluble: ¿A dónde se va un personaje que abandona una columna de un periódico para irse a una novela que en cambio está llegando?

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