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Pedro Sorela

Huellas del actor en peligro. Una página

Jueves 15 Marzo 1990. Páginas de novelas

...Llevamos ya un mes en Santiago, aunque parezcan cinco. O quince, no sé. Esa vaguedad del tiempo, que disuelve también el futuro, forma parte de la inquietud que me ha ido creciendo desde que llegamos. Una vaga impresión de que nada hay seguro, de que andamos por el borde, de que algo puede ocurrir en cualquier momento.

Por eso escribo ahora, para conjurar el vago malestar que me fue aumentando hasta ayer. Anoche, la noche del juego con Mónica Mallarino que he contado antes, encontré que escribir esa página me calmaba como a un niño calma un baño caliente antes de dormir. Lo hice sin pausa, me desperté fresco y bien, con ese descanso que produce haber soñado mucho, y con la idea fija de seguir escribiendo. ¿Por qué no? Yo no soy un escritor, son un actor, pero un actor en paro (sonrío), a la espera en una finca a tres mil metros de altura de que se ponga en marcha una película que no se pone en marcha.

Hace un mes que esperamos. Un mes. Y aunque podría denunciar mi contrato –Ken, mi agente, no cesa de pedirme por telegrama autorización para hacerlo-, no quiero. Pese a todo me sigue interesando el personaje de Christian Lebot, un pintor francés que a comienzos de siglo lo dejó todo y se marchó. Me hago cargo de que el retraso no es culpa de Borzehec, que al fin de cuentas es el que pierde el dinero, sino de unos permisos para sacar las cámaras de la aduana que no terminan de entregarnos... No, no estaría bien marcharse.

No se puede decir, pues, que haya decidido escribir –escribir, qué pretencioso suena-, sino que voy a hacerlo para matar el rato y, tal vez, para evitar o al menos retrasar la locura. Eso también suena pretencioso pero no sé decirlo de otra forma. Quizá sea cierto, aunque no me lo parezca en esta mañana de aire fresco. Una india sonriente con las trenzas perfectas me acaba de traer un jugo de lulo, al que me he aficionado desde que llegué, y a lo lejos, frente a mi ventana, pasan los caballos. Me siento mucho mejor.

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