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Artículos etiquetados con: Viena

Viena, o cómo someterse a su dictadura sutil

Por: Pedro Sorela Domingo 13 Agosto 2006. En Textos de viaje, Artículos, Viaje

Hace ya tiempo que Viena intenta sobrevivir bajo la bota de buen cuero flexible de la dictadura: la nieve cae sin rechistar y las nubes llegan siempre por el mismo sitio. Las marcas de la elegancia establecida, que no es elegante, visten a todo el mundo, sin excepción, y no sólo consiguen que el otoño baile obediente y sin pausa en ordenados remolinos, sino que la gente se vista siempre con ropa de frío, que es más cara y tapa las arrugas, bolsas y flojedades. Y que el hecho de parecerse, parecerse mucho, no sólo no les repugne sino que les guste. En fin: una dictadura. No tendría demasiado sentido insistir en contarla de no ser porque algunos pequeños indicios permitirían sospechar la inminencia de… la inminencia de… una inminencia.

¿Una dictadura?, se preguntan ya los pocos que puedan leer este cuento. ¿En Viena? ¡Pero si en Viena la civilización descubrió el urbanismo redondo y el arte de suicidar un imperio bailando el vals! Eso sin contar con la Sacher Torte, el psicoanálisis y la arquitectura funcional que acabó con los edificios en forma de pastel de nata de los Habsburgo.

Del erotismo com mística. Egon Schiele en la Albertina de Viena

Por: Pedro Sorela Miércoles 22 Febrero 2006. En Artículos, Arte

El primer problema con Schiele es elegir la paradoja de las varias suyas por las cuales hoy nos sigue interesando —y va a más—, pues cambian, como es privilegio de los grandes. El erotismo, por ejemplo, que en su día le costó tres días de cárcel y un trauma, y que, incluidas las niñas masturbándose —una insolencia difícil de superar en su tiempo, y que podía castigarse con una pena de hasta seis meses de cárcel—, hoy nos parece de una conmovedora inocencia, casi ingenuidad. 

El episodio de la cárcel produjo también una extraordinaria serie de cuadros-testimonio, con frases incluidas. "La simple naranja era la única luz" es la escrita al pie de un camastro de presidiario con una naranja sobre él, y es el texto de un poeta —él tenía una buena opinión de sí mismo como aforista—, en un tiempo en que los artistas no se dejaban encajonar. Schoenberg, por ejemplo, era también pintor y llegó a exponer sus cuadros. 

Ese cuadro de la naranja-luz es uno de la gran exposición sobre Egon Schiele que se exhibe este invierno en la Galería Albertina, de Viena, y que consigue todavía desvelar algunos cuadros y dibujos inéditos del pintor; no muchos, sin embargo. Algo no tan difícil si se piensa que en los últimos de los 28 años de su corta existencia, que él vivió como si conociese la sentencia, Schiele llegaba a pintar 160 cuadros eróticos al año.

  • Pedro Sorela

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